martes, 22 de noviembre de 2011

Sonreír... aunque no se quiera



Diferentes cosas hacen sonreír a una persona y no todos tenemos los mismos motivos.

Para mi existen muchas cosas que me hacen sonreír: recuerdos de la infancia, correr por esa playa envuelta por el olor a sal y el ruido de las olas rompiendo en la orilla, jugando a no mancharme los pies con la espuma, momentos felices que se han quedado grabados a fuego en mi memoria; lugares que he visitado, como llegar a lo alto del Santiago Bernabeu y mirar hacia el césped y sentirme en ese momento como si rozara el cielo de tanta emoción; momentos vividos recientemente,  recordar tu carita cuando se te ocurre alguna idea no muy buena y pones esa cara de pillo.

¿Qué sería de este mundo sin las sonrisas de las personas? Yo creo que estaríamos perdidos.
No hay nada más bonito que un niño te regale un dibujo con una sonrisa de oreja a oreja.
No hay nada más placentero que te regalen una sonrisa a cambio de haber hecho algo por alguien que te necesitaba en ese momento.

Como todo en esta vida, existen miles de sonrisas, las que son forzadas porque no te apetece estar alegre en ese momento, las que se ponen para las fotos que distan mucho de ser sinceras pues al final nadie esta contento con el resultado,... existen muchas..., pero para mí la mejor es la inconsciente, esa que te sale sin que te des cuenta tú pero alguien desde fuera sí se da cuenta, esa es la verdadera sonrisa, la más sincera, la que nace del corazón e ilumina tu cara.

Con una simple sonrisa puedes ayudar a que un corazón lata con más fuerza, a que un niño deje de llorar porque se hizo un rasguño, con una sonrisa puedes mover el mundo si lo deseas.

Yo misma lo he comprobado, cuando sales a la calle y vas con una sonrisa implantada en la cara, la gente, en su mundo de enfado por tener que estar en la calle o por cualquier cosa, te mira como si fueras un@ extraterrestre, es muy gracioso.

Así que desde aquí, te invito a ti, amigo lector, que por una vez vayas por la calle sonriendo, pero sonriendo de verdad, no vale hacer trampas... Verás como, aunque sea un solo día, ese día será todo diferente y lo verás todo con otro color y al final del día te sentirás eufórico y realizado.

Por último, quisiera terminar con un pequeño poema que circula por Internet, y de un tiempo para acá es uno de mis favoritos:

"Nunca dejes de sonreír, pues nunca sabes,
quien se puede estar enamorando
de tu
SONRISA"

Sonríe y que por una vez el mundo gire a tu antojo 




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