Fiel compañera cuando todos nos abandonan. Ayer te volví a sentir, rodeándome con tus fuertes brazos, oprimiéndome el corazón, casi sin dejarme respirar.
Ayer, con más fuerza que nunca, volviste a mi vida. Ayer volví a sentir de lo que antaño logré escapar.
Las lágrimas caían sin apenas resistencia, nublándome la vista, enrojeciéndome los ojos. Mil preguntas me hice y ninguna respuesta encontré. ¿Qué hice? ¿Por qué a mi? ¿No tuve suficiente en el pasado?
¿Por qué cuando necesitamos estar a solas, todo el mundo quiere estar a nuestro lado?
Simple Ley de Murphy dirían algunos, pues yo digo que no, que es el destino que siempre se empeña en fastidiar y llevarnos la contraria.
Al igual que al amar, que nunca falla a nuestro favor. Para los que nunca somos correspondidos, somos sus juguetes preferidos. El destino nos hace conocer a alguien que creemos perfecto para nosotros, pues cuanto más te empeñas en obtenerlo, más lo aleja el destino de ti.
Parece como si disfrutase viéndonos sufrir, viendo como pasamos noches en vela cuestionándonos sobre esa persona tan especial para nosotros, derramando ríos de lágrimas para nada.
Y para colmo, cuando crees que todo va a salir bien, el destino te dice que no, que todo ha sido una broma y te pone la guinda del pastel, regalándote este "bien" tan preciado que es la Soledad.
Pues bien amiga, pasa y acomódate, pues esto va para largo....
No hay comentarios:
Publicar un comentario